domingo, 5 de marzo de 2017

CRÓNICA DE UNA BODA

Escrito por: Estela Juárez Ramos

CRÓNICA 

LA BODA 

El 24 de Febrero de 2017 eran las doce del día cuando  me encontraba viajando junto a mi familia hacia Cholula para poder acompañar a mi tío Roberto en su boda. En el coche, un fiesta 2015, íbamos: mi tío Pancho que era el conductor, mi tía Yolis y mi pequeño primo Julian iban en el asiento de copiloto, y en la parte de atrás íbamos mi prima Leslie, mi abuelita y yo. 
El viaje fue largo por el tráfico que había en la autopista, pero aún así todos nos manteníamos entusiasmados por llegar al hotel y estar con mi tío. 
La mayor parte del viaje me la pase durmiendo, hasta que la voz de mi abuelita me despertó diciendome que ya habíamos llegado.
Para poder transportar todo el equipaje que traíamos a los cuartos, un trabajador del hotel nos tuvo que ayudar. El hotel llamado "Hotel Real de Naturales" tenía pinta de hotel colonial, es tan grande que me daba flojera caminar de mi cuarto a la recepción, también en el había muchos  extranjeros hospedados, algunos simpáticos, pues me saludaban con un español muy masticado y una enorme sonrisa. 
Eran las cuatro de la tarde cuando mi tío llego al hotel, parecía muy contento, nos explicó que sus amigos y compañeros del trabajo ya estaban hospedados y que mi futura tía estaba en un spa.
Para matar el tiempo decidimos ir al centro de Cholula, que solo quedaba a dos cuadras del hotel. El clima era tan bueno, un calor que se soportaba, un cielo con nubes que evitaban los rayos del sol y un ambiente tan amigable. Mas tarde llegaron mis hermanos y mis otros familiares, lo que provoco que pudiéramos cenar todos juntos, a la mitad de la cena se tuvo una platica en la cual todos le dedicamos nuestros mejores deseos a mi tío,  no faltaron las lágrimas de cocodrilo y un pequeño brindis con un vaso de coca cola.
Regresamos al hotel, me bañe y me quede dormida rápidamente. 
Eran las cinco  de la mañana cuando la maquillista toco la puerta de mi cuarto, era el gran día,  mi tío se casaba. 
Fui la mi primera en pasar para que me arreglara, un peinado y maquillaje natural fue lo que pedí, no se llevó mucho tiempo en mi, después fui al comedor para poder desayunar unos deliciosos hot cakes con una buena taza de café y un poco de fruta. Era la única persona que llevaba su pijama, fue bastante gracioso.
El tiempo paso demasiado rapido, me puse el vestido que fue comprado para la ocasión, mis plataformas, mis accesorios, y un poquito del perfume de mi hermana. 
Todos nos transportamos a la iglesia, mi tío, los invitados y los fotógrafos.
La ceremonia religiosa fue demasiada rápida debido a que habían más bodas  después de la de mi tío.  Al salir de la iglesia se hicieron presentes las felicitaciones, las porras y las fotos. Al rededor de las dos de la tarde todos volvimos al hotel para reunirnos a la terraza y participar en el cóctel, comiendo unos sabrosos quesos, galletas, algunos tipos de jamón, pastelillos y bebidas de todo tipo.
Después proseguimos a pasar al salón donde la decoracion me sorprendió por ser tan hermosa, desde las mesas muy bien arregladas,  hasta la pista de baile.
Cuando estuvimos reunidos en el salón, el mejor amigo de los novios dio un discurso en donde mencionaba sus grandes deseos para  que formarán un excelente matrimonio, las palabras que menciono fueron muy hermosas, no paso mucho tiempo cuando se reproducio un video en donde se mostraban los mejores momentos de noviazgo de ya los recién casados. 
El banquete constó de seis tiempos, obviamente quede muy satisfecha, pero lo mejor de todo fue el momento en donde el dj invitó a los novios a la pista de baile para bailar una emblemática canción de Marc Anthony: Que precio tiene el cielo.
La fiesta inicio oficialmente cuando los invitados arrazamos en la pista de baile, todo tipo de música se escuchó,  quede muy sorprendida por que los amigos de mis tíos ponían un buen ambiente. Los novios bailaron y se divirtieron como nunca.
El baile, el festejo duro hasta las dos de la mañana,  cuando proseguimos a retirarnos a nuestros cuartos.
Caí rendida, mis pies dolían,  y no podía hablar de tanto gritar, gaste mis últimas fuerzas en ponerme mi pijama y desmaquillarme, me dormí inmediatamente.
Me levante a las nueve de la mañana, al mirarme en el espejo del baño pude darme cuenta de las grandes ojeras que tenía,  pero no me importaron, valió la pena la desvelada.
En el comedor algunos invitados ya estábamos reunidos, ahí se encontraba mi tío con una gran sonrisa en su rostro, era muy raro verlo tan feliz, siempre fue una persona con un carácter muy difícil,  siempre estaba serio, pero en ese momento era persona diferente, mís ojos se llenaron de lágrimas al darme cuenta que la persona que nos vio a mis hermanos y a mi desde muy pequeños, tomando un papel que no le correspondía, ahora se encontraba empezando una nueva vida.
Corrí a darle un abrazo y agradecerle por todo.
Fue la boda que esperaba, un momento que no podré olvidar.