CRÓNICA
TEPEACA Y EL HUACHICOL
Llegue a la casa de mi tía y ya me es
costumbre ver una fila de coches esperando entrar a la casa de su vecino, entra
uno, sale otro y llegan dos.
"Nuevamente
me ofrecieron gasolina en el corral, cada día aumentan los huachicoleros" dijo mi tío un día viernes de
central.
El 29 de
Marzo tuve una reunión con algunos amigos de la secundaria, la plática
consistía en temas de nuestras carreras, antiguos noviazgos y acerca de
nuestras familias. Todo transcurría de manera normal hasta que se tocó el
tema del huachicol.
"Aprovecho
para decirles que si sus papás o familiares quieren gasolina, solo pasen a mi
casa" Comento mi amigo Juan Carlos un
estudiante de cuarto cuatrimestre en la licenciatura en Derecho.
Llegue a mi
casa sorprendida de que mis amigos hablaran del tema de robo de gasolina tal a
la ligera, fue en ese momento en que me di cuenta que el Huachicol ya era parte
de Tepeaca.
Un joven de
13 años que en este crónica llamare Juan, dejo su secundaria para convertirse
en "Halcón"; su único trabajo consiste en acompañar a unos hombres a
varios terrenos y vigilar que no los agarren la policía, su equipo de trabajo
es una linterna, una gorra roja y algunas veces una pistola calibre 22. La
paga de cada vigilada es de $1500 a $3000.
"No te
preocupes ahorita ya no tengo aquí, pero mira vete pa huixcolotla en la
central, en el local número x, ahí esta mi hermano, dile que te mando yo y
ya te arreglas con el"
Le
decía un huachicolero a la persona que acompañaba.
Leyendo
esto se preguntaran ¿si se conoce tanto porque no se hace nada?
Como se
pretende hacer algo si hasta la policía y la misma presidencia están metidos en
esto, eso es lo que siempre pienso cuando veo entrar todo tipos de coches,
camionetas y camiones fuera de las casas de los huachicoleros.
Esperaba sentada en el puesto de comida
de mi madrina cuando varias personas, hombres y mujeres tomaron asiento en unas
mesas cerca de la mía, me pare para poder dejarles el menú, al estar más cerca
de esas personas, pude percatarme que los hombres venían sofocados y las
mujeres estaban un poco rojas de la cara.
“No
wey ya te dije que si fueron ellos, pues quien más va a ser, tú tienes la culpa
de andar de boca larga” decía
casi gritando un hombre de gafas negras de aproximadamente 40 años.
Deje el menú en sus mesas y me retire
para esperar su orden, aun metiéndome a la cocina se podía escuchar sus voces.
“Primero
los cabrones del Santuario creen que ellos mandan aquí y ahora nos llega que si
el ejército” respondió
la mujer que no paraba de mover su brazo derecho.
Regrese a tomar su orden cuando la mujer
del tic en la pierna derecha me pregunto por el baño, estaba explicándole el
camino cuando el hombre de gafas negras me interrumpió, “Si el ejército se mete en esto se llevara la sorpresa de que nosotros
estamos bien preparados... Tráeme un plato de zancarrón, pero ponme el huesito
linda”
No dije nada y proseguí a tomar sus órdenes.
Comieron y pagaron dejando una muy buena
propina, antes de que salieran del puesto un cliente se les acerco y les
pregunto por el precio del huachicol, “Ahorita
está a $10, pero ya la próxima semana baja otra vez a $8, haya te esperamos”
dijo la mujer del tic mientras subía a la camioneta silverado que tapaba la entrada
del puesto de comida.
Más tarde mi madrina me explico que
ahora los huachicoleros se peleaban entre ellos mismos por el poder y el
territorio, y que aparte el gobernador Tony Gali había dicho que mandaría al ejército
a detener el crimen del robo del combustible, lo que había provocado el enojo
de todos los huachicoleros.
Llegue a mi casa comprendiendo que el
tema del huachicol poco a poco iba consumiendo a todo Tepeaca y a sus
alrededores, que platicas y comentarios sobre esto los escucharía por un largo
tiempo, que la ambición por el poder y el dinero domina ahora en las mentes de
los pobladores, haciéndoles creer que si lo toman es porque les pertenece y que
ya nadie les puede quitar ese derecho.
Cada día hay más huachicoleros en
Tepeaca, así como hay más personas que se unen a este tipo de horrible
comercio.